Esto es especialmente importante en el contexto del Pilar de la UE, ya que pretende ofrecer derechos sociales fundamentales, como condiciones de trabajo justas, igualdad de oportunidades y acceso al mercado laboral. Como se indica en uno de sus veinte principios fundamentales, «las personas trabajadoras tienen derecho a un entorno de trabajo adaptado a sus necesidades profesionales y que les permita prolongar su participación en el mercado laboral».

Una vida laboral más prolongada y saludable reduce la precariedad al tiempo que mejora la productividad. De hecho, una buena seguridad y salud en el trabajo conlleva numerosas ventajas, como la reducción de las bajas por enfermedad, la reducción de los costes sanitarios, el mantenimiento de las personas trabajadoras de más edad en el empleo, la promoción de métodos y tecnologías de trabajo más eficaces y la contribución a un mejor equilibrio entre vida privada y vida laboral.

La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA) inició un proyecto de tres años de duración en 2014 con el objetivo de identificar políticas eficaces, estrategias y enfoques prácticos orientados a la gestión de la seguridad y salud en el trabajo (SST) en micro y pequeñas empresas, un motor esencial para la sociedad y la economía de la UE.

La reincorporación al trabajo después de una ausencia de media a larga duración debido a una enfermedad es un proceso complejo. Incluye la realización de una serie de pasos y acciones combinadas de diferentes profesiones que no suelen trabajar juntas. El lugar de trabajo debe ser el foco central de los sistemas de reincorporación laboral. Por lo tanto, la EU-OSHA ha encargado una investigación sobre los sistemas y políticas de rehabilitación y reincorporación al trabajo, que reúna buenas prácticas de toda Europa.

Se estima que, cada año, se diagnostica cáncer a 1,6 millones de personas en edad activa en Europa. Sin embargo, según la investigación presentada en un seminario de la EU-OSHA sobre el cáncer relacionado con el trabajo, a pesar de que existen medidas contra los trastornos musculoesqueléticos y los problemas de salud relacionados con el estrés, hay menos medidas para la reinserción y la reincorporación para las personas afectadas por el cáncer, incluido el cáncer relacionado con el trabajo.

Cada vez más supervivientes de cáncer se reincorporan al trabajo. Es importante facilitar su rehabilitación, tanto para promover el bienestar de este grupo vulnerable como para reducir los impactos sociales y económicos relacionados. La EU-OSHA ha considerado esta cuestión y publicado varias evaluaciones sobre la rehabilitación y la reincorporación al trabajo después del cáncer y sobre las recomendaciones para las empresas.

Rehabilitación y reincorporación al trabajo después del cáncer: estudio bibliográfico

Política y práctica sobre la rehabilitación y la reincorporación al trabajo después del cáncer: enfoques actuales - actas del seminario

9 casos prácticos de programas de rehabilitación/reincorporación al trabajo 

 

Los sistemas de vigilancia de la salud deben aplicarse solo si mejoran la protección y la prevención de riesgos y cumplen cuatro criterios: necesidad, relevancia, validez científica y eficiencia. En general, están organizados por servicios de salud laboral. El código ético de la Comisión Internacional de Medicina del Trabajo especifica los criterios éticos para la vigilancia de la salud.

Algunos directivas europeas y disposiciones de legislaciones nacionales establecen el contenido y la metodología de la vigilancia de la salud para factores específicos. Deben realizarse registros y las personas trabajadoras deben estar informadas de los resultados. Sin embargo, puesto que esta información es confidencial, a la empresa solo se le informa sobre si las personas están capacitadas para trabajar y sobre cualquier medida que deba tomarse en el lugar de trabajo.

Los requisitos para disponer de datos de monitorización y vigilancia de la salud y las normas específicas con el fin de realizar un registro también se recogen en las directivas. Por ejemplo, la Directiva sobre agentes carcinógenos y mutágenos establece que los registros deben conservarse durante 40 años.