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Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo

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Reducir los accidentes en el lugar de trabajo: consejos para los empresarios

7. Contratar a trabajadores que puedan estar expuestos a un riesgo mayor

Trabajadores con discapacidad

Los trabajadores con discapacidad deberán recibir un trato igual en el trabajo. Las cuestiones de seguridad y salud no deberán utilizarse de excusa para no contratar o no continuar contratando a personas con discapacidad; por ejemplo, argumentar que una persona en silla de ruedas no puede escaparse de un edificio en caso de emergencia o que una persona con dificultades de audición no puede oír una alarma de incendio.

Habrá que demostrar, por ejemplo, tras realizar una evaluación correcta de los riesgos y tras buscar el asesoramiento competente de una organización especializada en personas con discapacidad, la existencia de un problema auténtico que no se pueda superar. Esto incluye tomar medidas para acomodar a las personas con discapacidad, como por ejemplo, transferirlas a otro trabajo.

La evaluación de riesgos y las medidas de prevención de accidentes deberán tener en cuenta las diferencias individuales entre los trabajadores. Para las personas con discapacidad puede ser necesaria una evaluación de riesgos y una formación específicas.

Las medidas de prevención de accidentes para personas con discapacidad pueden también ayudar a reducir los accidentes del conjunto de trabajadores, como:

  • buena iluminación en el lugar de trabajo;
  • salidas y accesos seguros;
  • vías de circulación de los peatones y del tráfico bien conservadas en el lugar de trabajo;
  • comunicación directa y buena señalización de los peligros y de los riesgos en el lugar de trabajo.

Trabajadores jóvenes

Los datos europeos y nacionales indican que los trabajadores jóvenes tienen mayor riesgo de sufrir accidentes de trabajo. No obstante, las tasas de accidente y sus causas varían considerablemente entre los diferentes sectores y profesiones.

Los trabajadores jóvenes muestran una menor tasa global de accidentes mortales, sin embargo, hay sectores en los que las tasas son elevadas. La mayor incidencia se da en la agricultura, seguida por la construcción, el transporte y las comunicaciones, así como la industria.

La construcción es el sector con el mayor número de víctimas mortales jóvenes. También está aumentando el número de víctimas mortales en el comercio minorista en algunos países, lo que representa una elevada proporción de víctimas mortales femeninas en este sector.


Trabajadores de mayor edad

Los estudios indican que, a pesar de que los trabajadores más mayores tienen menos accidentes, las lesiones suelen ser más graves y de más lenta recuperación. Los resbalones, los tropiezos y las caídas son la principal causa de accidentes en todos los sectores, desde la industria pesada hasta el trabajo de oficina. Mientras que los trabajadores jóvenes tienden a lesionarse más las manos o los ojos, entre los más mayores las lesiones de espalda son las más habituales.

Los trabajadores de más edad pueden tener más dificultades para ver o enfocar a determinadas distancias, tener menor visión periférica, ver con menor nitidez, tener más dificultades en percibir la profundidad o ser más sensibles a las luces deslumbrantes. Suelen presentar además con mayor frecuencia problemas que dificultan la visión como cataratas o trastornos en la retina. Estos cambios en la capacidad visual pueden aumentar el riesgo de accidentes. Las caídas pueden deberse al mal equilibrio, a la mayor lentitud de reflejos, a problemas de visión y a la falta de concentración.


Mujeres

En términos generales, el índice de accidentes de los hombres es más elevado que el de las mujeres, incluso después de realizar ajustes por la menor media de horas trabajadas por el colectivo femenino. Sin embargo, las mujeres presentan una mayor tendencia a determinados trabajos, y por lo tanto, se enfrentan a los peligros específicos de esos trabajos.

Es necesario realizar esfuerzos continuos para mejorar las condiciones laborales tanto de los hombres como de las mujeres. Sin embargo, si la evaluación de riesgos y la prevención se abordan desde una perspectiva neutra en cuanto a la cuestión de género, podría acabar subestimándose o incluso ignorándose totalmente los riegos a los que se exponen las mujeres trabajadoras.

Cuando hablamos de riesgos laborales, tendemos a pensar en hombres que trabajan en sectores de alto riesgo de accidente, como la construcción, más que en mujeres que trabajan, por ejemplo, en el ámbito sanitario o social. No obstante, un análisis exhaustivo de las circunstancias laborales reales nos muestra que tanto mujeres como hombres pueden tener que encarar importantes riesgos en el trabajo. Por lo tanto, es importante incluir la cuestión de género en las evaluaciones de riesgos en el lugar de trabajo. La incorporación de la cuestión de género de forma generalizada en la prevención de riesgos es ahora un objetivo de la Comunidad Europea.


Trabajadores migrantes

Al tiempo que aumenta el mayor reconocimiento de la importancia del papel que desempeñan los trabajadores migrantes en el crecimiento económico de los países, cada vez es más necesario prestar atención a sus condiciones de trabajo y de empleo.

El término «trabajadores migrantes» abarca una gran gama de personas con diferentes motivos para emigrar y distintos niveles de preparación. No todos los trabajadores migrantes están expuestos a riesgos, pero se pueden observar tres cuestiones apremiantes en cuanto a su salud y a su seguridad laboral:

  • elevado índice de empleo en sectores de alto riesgo;
  • barreras lingüísticas y culturales a la comunicación y a la formación en salud y seguridad;
  • los trabajadores migrantes suelen trabajar muchas horas extra y/o su estado de salud es deficiente, por lo que están más expuestos a sufrir lesiones y enfermedades laborales.

Trabajadores con empleos precarios

Los trabajadores con empleos precarios -aquellos que carecen de seguridad laboral- pueden estar expuestos a un riesgo de salud más elevado. Este tipo de empleo, que cada vez es más frecuente en los países desarrollados y que está extendido en las economías en desarrollo, también se puede definir por sus características, tales como la temporalidad, los niveles bajos de control sobre el trabajo, la falta de prestaciones y los bajos ingresos.

Diversos estudios han demostrado que el empleo precario está asociado a un deterioro de los niveles de la seguridad y la salud laborales en términos de índice de lesiones, riesgo de contraer enfermedades y exposiciones a peligros.


Trabajadores en labores de mantenimiento

Muchos accidentes, como resbalones, tropezones y caídas, ocurren debido a la falta de trabajos de mantenimiento o como resultado de trabajos de mantenimiento de mala calidad:

  • Debido a la múltiple subcontratación de los trabajos de mantenimiento resulta difícil conocer cómo se realiza la gestión del riesgo compartido y de la salud y la seguridad en el trabajo.
  • Si los trabajos de mantenimiento se realizan con una gran presión de tiempo, el riesgo de accidentes es mayor