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Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo

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La mujer en la agricultura

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Introducción

  • El sector agrícola sigue dando trabajo a un gran número de mujeres.
  • Muchas más mujeres contribuyen en su papel de madres, compañeras o familiares. En algunos casos, estas trabajadoras no están incluidas en la legislación en materia de seguridad y salud.
  • Las mujeres se concentran en los empleos más elementales del sector agrícola.
  • Aunque la siniestralidad de los hombres es más alta, tanto éstos como las mujeres presentan elevados niveles de accidentes en este sector.

Por lo general, las trabajadoras de las explotaciones familiares:

  • representan un 38 % de los trabajadores de las explotaciones familiares;
  • son mayores que los hombres;
  • trabajan a tiempo parcial (86 %);
  • son la cónyuge del propietario (tres de cada cuatro cónyuges son mujeres; casi uno de cada cuatro propietarios es una mujer);
  • gestionan pequeñas explotaciones.

En la UE, el sector agrícola da trabajo a muchos hombres y mujeres. La agricultura es el quinto sector en cuanto a trabajadores masculinos, alrededor del 5 % de la población activa, y el séptimo en cuanto a mujeres, pues emplea a un 3 % de las mujeres que trabajan. En Grecia y Portugal, la agricultura es el sector donde trabajan más mujeres. Muchas mujeres ayudan en calidad de esposas o parejas de agricultores, y el empleo de temporada y ocasional, por ejemplo, durante la cosecha, es una característica importante del trabajo femenino en este sector.

Las explotaciones europeas son, por tradición, una empresa familiar en la que trabaja una pareja, y en la que la mujer ayuda a su marido en las numerosas tareas diarias. De los trabajadores de las explotaciones familiares de la UE, un 38 % son mujeres. Es probable que exista una considerable división del trabajo entre ambos sexos. Las mujeres se concentran en los empleos más elementales del sector agrícola. Aquéllas que gestionan explotaciones son, por lo general, mayores que los hombres y tienen un nivel de formación agrícola inferior a éstos.

Las numerosas mujeres que participan en explotaciones agrícolas familiares sin ser consideradas trabajadores no entran en el ámbito de aplicación de la legislación en materia de seguridad y salud. Algunos Estados miembros, como el Reino Unido, han decidido tratar a estas mujeres como si fuesen trabajadores agrícolas en lo referente a la legislación sobre seguridad y salud, y han incluido esta cuestión en las orientaciones para este sector.

Las trabajadoras de la agricultura pueden estar expuestas a los mismos peligros y riesgos que los trabajadores, pero además deben hacer frente a otros, especialmente los relativos a la salud reproductiva (por ejemplo, los causados por los pesticidas y agentes biológicos). Asimismo, las mujeres pueden correr un mayor riesgo de sufrir trastornos del cuello y las extremidades superiores en el trabajo.

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La inclusión de la mujer en la evaluación de riesgos

En muchos casos, la evaluación de riesgos no varía entre hombres y mujeres. Sin embargo, en aquellos casos en que las mujeres corren mayores riesgos, como trastornos laborales del cuello y las extremidades superiores, o los riesgos para la salud reproductiva, es necesario tener en cuenta las diferencias entre los géneros.

Además, las evaluaciones de riesgos deben tener especialmente en cuenta los riesgos que corren las mujeres embarazadas y las madres en período de lactancia.

Es necesario hacer constantes esfuerzos para mejorar las condiciones de trabajo, tanto de las mujeres como de los hombres. Sin embargo, si se adopta un planteamiento 'neutral' por lo que se refiere al género, la evaluación y prevención de riesgos puede dar lugar a que se subestimen e incluso se ignoren totalmente los riesgos que corren las trabajadoras.

Principales elementos para una evaluación de riesgos por géneros

  • Asumir una actitud positiva y tomarse en serio las cuestiones de género.
  • Examinar la verdadera situación de trabajo.
  • Implicar a todos los trabajadores, tanto mujeres como hombres, en todas las fases de la evaluación.
  • Evitar hacer suposiciones a priori sobre los riesgos y sobre quién los corre.

La evaluación de riesgos debe tener en cuenta las cuestiones de género, así como las diferencias y desigualdades entre éstos. El trabajo, su organización y el equipo utilizado debe adaptarse a los trabajadores y no al contrario. La legislación comunitaria consagra este principio. Ésta exige a las empresas que efectúen una gestión de riesgos basada en la evaluación de éstos, lo cual puede dividirse en cinco etapas:

  • Identificación de riesgos
  • Evaluación de riesgos
  • Aplicación de soluciones
  • Seguimiento
  • Revisión

Las cuestiones de género deben tomarse en consideración en cada una de estas etapas.

Identificación de riesgos

Para incluir las cuestiones de género es necesario:

  • considerar los peligros que corren las personas en los trabajos dominados tanto por hombres como por mujeres;
  • investigar los riesgos para la salud y para la seguridad;
  • preguntar de forma estructurada a todos los trabajadores qué problemas encuentran en su trabajo;
  • evitar hacer suposiciones a priori acerca de lo que puede resultar 'banal';
  • tener en cuenta a toda la plantilla, incluido el personal de limpieza, las personas que trabajan en la recepción, etc.
  • no olvidarse de los trabajadores a tiempo parcial, de temporada y temporales, y de los que están de baja en el momento de hacer la evaluación;
  • estimular a las mujeres para que indiquen cuáles son los problemas laborales que, según ellas, pueden afectar a su seguridad y salud en el trabajo, así como los problemas de salud que puedan estar relacionados con su trabajo;
  • examinar e inquirir sobre los problemas de trabajo y salud de ámbito más amplio;
  • determinar cuáles son los peligros que pueden constituir un riesgo para la salud o la seguridad de las embarazadas o madres en período de lactancia, como la manipulación y el contacto con sustancias químicas y la exposición a enfermedades infecciosas (por ejemplo, las mujeres embarazadas a menudo sufren abortos si se infectan con la bacteria Clamidia, un organismo que provoca abortos enzóoticos en las ovejas).

Evaluación de riesgos

Para incluir las cuestiones de género es necesario:

  • examinar el verdadero trabajo realizado y el contexto real de trabajo;
  • no hacer suposiciones sobre la exposición únicamente sobre la base de la descripción o nombre del empleo;
  • tener cuidado de no introducir un sesgo de género al clasificar los riesgos en altos, medios y bajos;
  • implicar a las trabajadoras en la evaluación de riesgos. Considere la posibilidad de utilizar círculos de salud y métodos de rastreo de riesgos. La ergonomía participativa y las intervenciones en casos de estrés pueden ofrecer algunos métodos;
  • asegurarse de que las personas que realizan las evaluaciones cuentan con información y formación suficientes sobre las cuestiones de género en el ámbito de la seguridad y salud en el trabajo (SST);
  • asegurarse de que los instrumentos y herramientas utilizados para efectuar la evaluación tengan en cuenta las cuestiones importantes tanto para los hombres como para las mujeres. De no ser así, será necesario adaptarlos;
  • informar a los asesores externos de que deben adoptar un planteamiento que tenga en cuenta las diferencias de género y verificar que son capaces de hacerlo;
  • prestar atención a las cuestiones de género al examinar las implicaciones que tienen los cambios previstos en el lugar de trabajo para la seguridad y salud en el trabajo.

Aplicación de soluciones

Para incluir las cuestiones de género es necesario:

  • intentar eliminar los riesgos en su origen, ofrecer un lugar de trabajo seguro y sano para todos los trabajadores, lo que incluye los riesgos para la salud reproductiva;
  • prestar atención a las distintas poblaciones y adaptar el trabajo y las medidas preventivas a todos los trabajadores. Por ejemplo, seleccionar el equipo de protección de acuerdo con las necesidades de cada persona, para mujeres y hombres 'no pertenecientes a la media';
  • implicar a las trabajadoras en el proceso decisorio y en la aplicación de las soluciones;
  • asegurarse de facilitar a todos los trabajadores, hombres y mujeres, información y formación sobre salud y seguridad en el trabajo relacionadas con los trabajos que desempeñan, sus condiciones de trabajo y sus efectos sobre la salud. Asegurarse de incluir a los trabajadores a tiempo parcial, de temporada y temporales.

Seguimiento y revisión

Para incluir las cuestiones de género es necesario entre otras cosas:

  • asegurarse de que las trabajadoras participan en los procesos de seguimiento y revisión;
  • conocer la nueva información sobre temas de salud laboral relacionados con los géneros.

La vigilancia del estado de salud puede ser parte tanto de la evaluación de riesgos como del seguimiento:

  • debe incluirse la vigilancia del trabajo realizado tanto por los hombres como por las mujeres;
  • hay que tener cuidado al hacer suposiciones, por ejemplo, basadas en la denominación del empleo, a la hora de incluir personas en las actividades de seguimiento;
  • recordar que los registros de accidentes son una parte importante de la evaluación de riesgos y su seguimiento;
  • es necesario registrar los problemas de salud laboral, así como los accidentes.

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Promoción de las cuestiones de género en la gestión de la seguridad y salud en el trabajo

  • Revisar las políticas de seguridad para integrar en ellas las cuestiones de género, y los correspondientes objetivos y procedimientos.
  • Procurar que los servicios de salud laboral internos y externos utilizados asuman un planteamiento que tenga en cuenta las cuestiones de género.
  • Impartir a los asesores, directivos, supervisores, representantes sindicales, comités de seguridad, etc. la formación e información pertinentes sobre cuestiones de género relacionadas con los riesgos para la seguridad y la salud.
  • Vincular la salud y seguridad en el trabajo con todas las medidas a favor de la igualdad en el lugar de trabajo, incluyendo los planes de igualdad.
  • Buscar formas para incentivar la participación de un mayor número de mujeres en los comités de seguridad. Por ejemplo, ¿se celebran las reuniones a horas en las que pueden asistir las mujeres?

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Más información

El informe de la Agencia titulado Las cuestiones de género en la seguridad y la salud en el trabajo presenta más información sobre los riegos que corren las trabajadoras y su prevención.

El sitio web de la Agencia cuenta con una sección que contiene enlaces con otras fuentes de información relacionadas con la mujer y la seguridad y salud en el trabajo.

Hoja informativa 42 de la Agencia: Las cuestiones de genero en relación con la seguridad y la salud en el trabajo
Disponible en: Español Čeština Dansk Deutsch Eesti Ellinika English Français Italiano Latviešu Lietuvių Magyar Malti Nederlands Polski Português Slovenčina Slovenščina Suomi Svenska

Hoja informativa 43 de la Agencia: La inclusión de los aspectos de género en la evaluación de riesgos
Disponible en: Español Čeština Dansk Deutsch Eesti Ellinika English Français Italiano Latviešu Lietuvių Magyar Malti Nederlands Polski Português Slovenčina Slovenščina Suomi Svenska

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