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Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo

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Los agentes biológicos y la agricultura

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Introducción

Se encuentran agentes biológicos en numerosos sectores. Puesto que casi nunca son visibles, no siempre se aprecian los riesgos que plantean. Se trata de bacterias, virus, hongos (levaduras y mohos) y parásitos.

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Legislación

El término "agentes biológicos" alude fundamentalmente a tres grupos de microorganismos:

  • bacterias,
  • hongos (levaduras, mohos, etc.), y
  • virus.

En la Directiva europea 2000/54/CE sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo se entiende asimismo por agentes biológicos

  • los microorganismos genéticamente modificados,
  • los cultivos celulares y
  • los endoparásitos humanos.

Los agentes biológicos se clasifican en la Directiva en cuatro grupos de riesgo con arreglo al índice de riesgo o infección correspondiente a cada uno de ellos y a las posibilidades de prevención y tratamiento.

  • Grupo de riesgo 1: agentes biológicos que resulte poco probable que causen enfermedad en el hombre.
  • Grupo de riesgo 2: agentes biológicos que pueden causar una enfermedad en el hombre y pueden suponer un peligro para los trabajadores; es poco probable que se propaguen a la colectividad; existe generalmente una profilaxis o un tratamiento eficaces.
  • Grupo de riesgo 3: agentes biológicos que pueden causar una enfermedad grave en el hombre y presentan un serio peligro para los trabajadores; existe el riesgo de que se propaguen en la colectividad, pero existen generalmente una profilaxis o un tratamiento eficaces.
  • Grupo de riesgo 4: agentes biológicos que pueden causar una enfermedad grave en el hombre y suponen un serio peligro para los trabajadores; existen muchas probabilidades de que se propaguen en la colectividad; no existen generalmente una profilaxis o un tratamiento eficaces.

La legislación europea contempla como objetivo la reducción al mínimo de los riesgos para la salud que plantean los agentes biológicos en el lugar de trabajo. En la clasificación de agentes biológicos figuran indicaciones de sus respectivos efectos alergénicos o tóxicos potenciales. Entre las medidas propuestas se cuentan las categorías de contención relativas al trabajo en laboratorios y los procesos industriales.

En la Directiva se establecen asimismo los requisitos de notificación de determinadas actividades a las autoridades. En el caso de trabajadores que probablemente se vean expuestos a ciertos agentes biológicos, los empleadores tendrán que mantener registros al respecto en los que se incluirá información acerca de la exposición y del control sanitario. Deberá facilitarse a los trabajadores el acceso a sus datos personales.

Los referidos son requisitos mínimos y han sido incorporados a las distintas legislaciones nacionales. Algunos Estados miembros han aprobado Códigos de práctica y directrices para la manipulación de agentes biológicos en condiciones de seguridad, en los que se consideran ciertos sectores y ocupaciones. Por tanto, es importante consultar la normativa nacional pertinente en materia de riesgos biológicos en los lugares de trabajo.

Es aconsejable consultar la legislación nacional acerca de la manipulación de agentes biológicos en el lugar de trabajo, en la que deben figurar cuadros de clasificación de los agentes biológicos peligrosos (microorganismos y parásitos) relacionados con el nivel de riesgo, criterios para la evaluación de riesgos y las medidas preventivas que deben adoptarse al utilizar estas sustancias.

En la Directiva se exige al empleador que

  • evalúe los riesgos que plantean los agentes biológicos, y
  • atenúe el riesgo para los trabajadores mediante
    • la eliminación o la sustitución
    • la prevención y el control de exposiciones
    • la información y la formación de los trabajadores, y
    • la realización de controles sanitarios cuando éstos resulten pertinentes.

En la actualidad, no se han establecido límites a la exposición profesional a agentes biológicos, aunque algunos Estados miembros sí han fijado tales límites respecto a las toxinas. La diferencia esencial entre los agentes biológicos y otras sustancias peligrosas consiste en su capacidad para reproducirse. Una pequeña cantidad de un microorganismo puede crecer de manera considerable en un plazo muy breve sometido a condiciones favorables.

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Evaluación de riesgos

Introducción

La evaluación de riesgos constituye un requisito de conformidad con la legislación europea aprobada en todos los Estados miembros. Conlleva la identificación de aquellos elementos que pueden resultar dañinos, de modo que puedan adoptarse medidas preventivas. Una evaluación de riesgos adecuada fundamenta una gestión eficaz de éstos.

En los casos en que una actividad laboral comprende la utilización deliberada de agentes biológicos, como el cultivo de un microorganismo en un laboratorio microbiológico, o su uso en la producción de alimentos, el agente biológico será conocido, podrá someterse a seguimiento con mayor facilidad y será posible diseñar medidas de prevención acordes al riesgo planteado por el organismo. A continuación, deberá incluirse la información acerca de la naturaleza y de los efectos del agente biológico empleado en el inventario de sustancias peligrosas.

Cuando la aparición de agentes biológicos es una consecuencia no intencionada de la actividad laboral, como suele suceder en el caso de la agricultura, la evaluación de los riesgos a los que se exponen los trabajadores plantea mayores dificultades. Con todo, y para algunas de las actividades consideradas, se dispone de información sobre exposición y medidas de protección.

Evaluación de riesgos: un planteamiento en cuatro fases

  • Elaborar un inventario de las sustancias utilizadas en los distintos procesos en el lugar de trabajo, así como de las generadas por éstos, como aerosoles de sangre u orina. Evaluar las sustancias utilizadas en el trabajo, incluida cualquier nueva sustancia introducida.
  • Recabar información acerca de estas sustancias, por ejemplo, respecto al daño que pueden causar y al modo en que tal perjuicio puede producirse.
  • Evaluar la exposición a sustancias peligrosas identificadas, considerando el tipo, intensidad, duración, frecuencia e incidencia de la exposición a los trabajadores.
  • Clasificar la gravedad de los riesgos establecidos. La lista creada puede utilizarse a continuación para elaborar un plan de acción encaminado a proteger a los trabajadores.

Considere si las medidas vigentes ofrecen una protección adecuada, y qué otras acciones deberían emprenderse para atenuar los riesgos. ¿Es posible eliminar el riesgo por completo mediante la utilización de un agente o proceso diferentes? Si la exposición no es evitable, debe reducirse al mínimo mediante la limitación del número de trabajadores expuestos y del tiempo de exposición. Las medidas de control deben adaptarse al proceso de trabajo, y los trabajadores han de recibir una formación adecuada para atenerse a unas prácticas laborales seguras.

Revise y corrija su evaluación en caso necesario, cuando existan modificaciones significativas de los materiales, los equipos, los métodos de trabajo, las ubicaciones o el personal interviniente, y si se producen accidentes o quejas asociados con el trabajo.

Riesgos biológicos en la agricultura

En la agricultura, la silvicultura, la horticultura y la producción de piensos y alimentos para animales, los trabajadores se exponen a diversos riesgos:

  • bacterias, hongos, ácaros y virus transmitidos por animales, parásitos y garrapatas (zoonosis);
  • problemas respiratorios debidos a microorganismos y ácaros presentes en polvos orgánicos de cereales, leche en polvo, harina, especias; y
  • enfermedades alérgicas específicas como el pulmón del granjero y el pulmón de criador de pájaros.

Los trabajadores de la agricultura corren el riesgo de exponerse a alergenos (sustancias que producen una reacción alérgica).

Entre los alergenos comunes de la piel en la agricultura figuran:

  • las proteínas animales presentes en la orina y la caspa;
  • la harina; y
  • algunas hortalizas, plantas y especias.

Los trabajadores en la agricultura pueden exponerse a alergenos respiratorios:

  • epitelio y orina de los animales;
  • plantas decorativas;
  • algunos alimentos, plantas y hortalizas (p. ej., polvo de granos de café, proteínas de huevo, harina y polvo de cereales, frutas, verduras, pescado, marisco, polvo de semillas de soja, especias);
  • ácaros de almacenes;
  • mohos;
  • algunos polvos de madera, incluidos los de tableros de aglomerado; y
  • fibras textiles (p. ej., seda en labores de sericultura)

Quién puede resultar perjudicado

Si ha identificado una actividad en la que los trabajadores puedan verse expuestos a agentes biológicos, recabe información acerca de este tipo de exposición. Considere las personas directamente afectadas, así como otros que podrían verse perjudicados, como el personal de limpieza. Examine el modo en que se realiza el trabajo en la práctica, y no la manera en que debería efectuarse, o en que cree que se realiza.

Existe riesgo de exposición a agentes biológicos siempre que se entre en contacto en el trabajo con:

  • materiales naturales u orgánicos como tierra, barro, materiales vegetales (heno, paja, algodón, etc.);
  • sustancias de origen animal (lana, pelo, etc.);
  • alimentos;
  • polvo orgánico (p. ej., harina, polvo de papel, caspa de animales);
  • desechos, aguas residuales;
  • sangre y otros fluidos corporales.

Efectos sobre la salud

Los agentes biológicos pueden causar tres tipos de enfermedades:

  • infecciones causadas por parásitos, virus o bacterias;
  • alergias iniciadas por la exposición a mohos, polvos orgánicos como el de harina, y caspa de animales, encimas y ácaros; y
  • envenenamiento o efectos tóxicos.

Algunos riesgos biológicos pueden causar cáncer o daños en el feto. Los microorganismos pueden introducirse en el cuerpo humano a través de la piel dañada o las mucosas. Pueden inhalarse o tragarse, dando lugar a infecciones de las vías respiratorias altas y del aparato digestivo. La exposición ocurre asimismo accidentalmente a causa de mordeduras de animales y lesiones provocadas por agujas.

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Prevención

Introducción

La legislación europea establece una jerarquía de medidas destinadas a prevenir o reducir la exposición de los trabajadores a sustancias peligrosas.

  • Eliminación
    La mejor manera de reducir los riesgos asociados a las sustancias peligrosas consiste en eliminar la necesidad de utilizar tales sustancias mediante el cambio del proceso o del producto en que se emplean tales sustancias.
  • Sustitución
    Si la eliminación no es posible, la segunda mejor opción consiste en la sustitución de la sustancia peligrosa o del proceso por otros que supongan un riesgo menor.
  • Control
    En los casos en que no se eviten los riesgos que afectan a los trabajadores, deberán aplicarse medidas de control destinadas a atenuar el riesgo para la salud de los trabajadores.

En algunos casos, cuando una enfermedad pueda ser prevenida mediante la vacunación, deberá ofrecerse esta posibilidad a los trabajadores con carácter voluntario.

Eliminación y sustitución

Toda exposición evitable a sustancias peligrosas deberá eliminarse. Es posible que esta opción no resulte sencilla en lo que se refiere a muchos de los riesgos biológicos que se afrontan en la agricultura. Pasar de una sustancia a otra es un proceso en tres etapas:

  • identifique las alternativas (cambio de proceso o de sustancia);
  • compare las alternativas: lleve a cabo una evaluación de riesgos de todas las alternativas, incluidas las sustancias y los procesos utilizados, y coteje los resultados. Consulte la legislación nacional pertinente en materia de salud y seguridad en el trabajo, así como la legislación sobre seguridad medioambiental y de los productos, con el fin de garantizar que las opciones son legales y compatibles, y determine los niveles mínimos que debe alcanzar.
  • Adopte una decisión: básese para ello en las necesidades normativas, las posibilidades tecnológicas, las posibles consecuencias para la calidad de los productos, los costes, incluida la inversión requerida, y la formación necesaria para utilizar el nuevo producto.


Control

Si la eliminación y la sustitución no son posibles, deberá atenerse a la siguiente jerarquía de control:

  • Diseñe procesos de trabajo y controles, y utilice equipos y materiales adecuados para reducir la liberación de sustancias peligrosas, por ejemplo, mediante el aislamiento del proceso emisor o la provisión de un sistema local de ventilación y extracción.
  • Aplique medidas de protección colectiva en la fuente del riesgo, como la ventilación y las disposiciones organizativas apropiadas como la reducción al mínimo del número de trabajadores expuestos y de la duración y la intensidad de la exposición.
  • Aplique medidas de protección individual, como la provisión de equipos de protección personal, cuando la exposición no pueda prevenirse por otros medios.

Reduzca al mínimo la concentración, el tiempo y la frecuencia de la exposición, así como el número de trabajadores expuestos. Decida si las precauciones existentes son adecuadas o si se deberían ampliar. Investigue si se dispone de instrucciones y directrices de referencia. Si se modifican las prácticas de trabajo, deberán evaluarse los cambios en la exposición.

Gestión de las emisiones en la fuente

La gestión de las emisiones en su fuente constituye la mejor vía de control de la exposición. Incluya la prevención sistemática de polvos y aerosoles mediante:

  • la modificación del proceso de trabajo. Evite los procedimientos de trabajo que generan polvos, aerosoles o vapores;
  • la utilización de sustancias de un modo menos peligroso, por ejemplo, en forma de gránulos o pastas en lugar de polvos o líquidos;
  • el uso de sistemas aislados para el llenado y el traslado, por ejemplo, de sustancias en polvo o de fibras;
  • el control de las exposiciones mediante encapsulaciones efectivas, sistemas locales de ventilación y extracción, campanas extractoras de humos, ventilación general, protecciones contra salpicaduras, pantallas y otros mecanismos en el lugar de trabajo;
  • la elaboración de un plan de mantenimiento y limpieza que comprenda intervalos de servicio, métodos de limpieza y dispositivos. Utilice métodos húmedos o aspiradoras en lugar de escobas.

Control del riesgo mediante mediante buenas prácticas ganaderas

En algunos casos, los riesgos para los humanos pueden controlarse si se siguen buenas prácticas ganaderas, con el fin de impedir que los animales porten o excreten una gran cantidad de organismos patógenos. Entre tales prácticas figuran las que siguen:

  • garantizar un nivel elevado de higiene en los locales destinados al alojamiento del ganado joven;
  • evitar que el agua de beber de los animales se contamine con excrementos;
  • procurar que los animales, y en especial los de corta edad, sufran el menor estrés posible (de especial importancia en las explotaciones ganaderas abiertas al público);
  • efectuar controles periódicos de la salud del ganado a cargo de veterinarios.

En algunos casos, es posible reducir el riesgo de contraer zoonosis mediante el control de la enfermedad en el animal, por ejemplo, vacunando al ganado contra la leptospira hardjo o utilizando piensos libres de salmonela para cerdos y aves. De este modo, se obtiene la ventaja añadida de no sólo proteger a los trabajadores, sino también de procurar los beneficios económicos que reporta la mejora de la salud de los animales.

Control mediante prácticas laborales

Los pasos necesarios para eliminar o atenuar los riesgos para los trabajadores dependerán del riesgo biológico en cuestión, pero existen varias actuaciones comunes que pueden aplicarse:

  • Muchos agentes biológicos se comunican por vía aérea, como las bacterias exhaladas o las toxinas de cereales enmohecidos. Evite la formación de aerosoles y polvos. Asegúrese de que esta recomendación se tiene en cuenta igualmente en las operaciones de limpieza y de mantenimiento.
  • Un adecuado acondicionamiento de las instalaciones, procedimientos de trabajo higiénicos y uso de las señales de advertencia pertinentes son elementos fundamentales de unas condiciones de trabajo seguras y saludables.
  • Numerosos microorganismos han desarrollado mecanismos para sobrevivir o resistir al calor, la deshidratación o la radiación, por ejemplo, mediante la producción de esporas. Adopte medidas de descontaminación de desechos, equipos y prendas de vestir, así como medidas higiénicas apropiadas para los trabajadores. Establezca instrucciones para la evacuación segura de desechos, procedimientos de actuación en casos de emergencia y medidas de primeros auxilios.

Considere lo siguiente:

  • evite o reduzca al mínimo el uso de equipo o herramienta que pueden causar cortes, abrasiones o heridas por pinchazo, y utilice prácticas de trabajo seguras y equipos de protección personal cuando convenga;
  • al tomar muestras de sangre, emplee tubos de vacío en lugar de jeringas, y coloque todas las agujas usadas en una caja para objetos cortantes de un estándar apropiado. Etiquete y deshágase de la caja de manera segura, pero no depositándola en su propio contenedor de basura doméstica;
  • no utilice técnicas de resucitación boca a boca en animales recién nacidos; emplee métodos ganaderos tradicionales como el masaje o el despeje de las fosas nasales con paja;
  • evite la manipulación de fluidos del parto y de placentas con las manos sin proteger, y entierre o incinere este tipo de restos;
  • controle o elimine las ratas, y utilice una horquilla o una pala, o use guantes, para deshacerse de las ratas muertas.

Equipos de protección personal

Deben utilizarse dispositivos personales de protección respiratoria, además de otras medidas de control viables, si la exposición no puede evitarse de otro modo. Estos equipos deberán cumplir la normativa de la UE.

  • Seleccione los dispositivos de protección más adecuados para cada tarea o fuente de exposición. Consulte las instrucciones del fabricante para procurar una elección apropiada.
  • Los respiradores sólo serán utilizados por un trabajador, y no deben compartirse.
  • Con un uso regular, el dispositivo deberá mantenerse en buenas condiciones y limpiarse tras cada utilización, se le cambiarán los filtros según lo previsto y se comprobará que no ha sufrido daños técnicos o de otro tipo.
  • Asegúrese de que las equipaciones de uso personal, como los guantes, se seleccionan, emplean, mantienen y sustituyen con cuidado.
  • Se dispone de directrices generales de selección relativas a guantes y otros elementos de vestimenta.
  • Los guantes y botas de protección pueden provocar alergias, especialmente cuando están fabricados en látex, caucho o cuero teñido con sustancias que contienen cromo. Evite su uso.
  • Establezca procedimientos por escrito respecto a las tareas periódicas de limpieza, desinfección, almacenamiento, inspección, reparación, retirada y mantenimiento de respiradores.

El uso de equipos de protección personal debe constituir un último recurso, aplicable cuando todos los demás medios de prevención o control del riesgo son insuficientes. Entre las ocasiones en las que pueden resultar necesarios figuran las siguientes:

  • Al ayudar a animales en partos, en la manipulación de placentas, al trabajar con ganado obviamente infectado (p. ej., con ectima contagioso o tiña) o en exámenes orales o rectales. Entre los EPP adecuados se cuentan los delantales impermeables y batas para atender partos, los guantes obstétricos para partos y los guantes de plástico o caucho sintético para exámenes orales o rectales;
  • cuando exista el riesgo de salpicaduras de orina o fluidos placentarios. Utilice protección facial (para ojos y boca).

Higiene personal

Toda labor con animales conllevan inevitablemente el contacto con excrementos y orina, que contienen organismos patógenos. Por tanto, la higiene personal es primordial. Si es usted empleador, disponga instalaciones para el lavado allí donde el personal o los visitantes trabajen con animales (dotadas, al menos de agua corriente limpia y toallas de papel). Asegúrese de que su personal y usted:

  • se lavan cortes y roces de inmediato con jabón y agua corriente;
  • cubren heridas nuevas y existentes con un vendaje impermeable antes de comenzar a trabajar: algunos organismos penetran en el cuerpo a través de heridas abiertas. Determine si su personal o usted necesitan formación sobre primeros auxilios;
  • lávese las manos y los brazos antes de comer, beber o fumar después de entrar en contacto con animales, o de trabajar en áreas en las que existen excrementos animales.

Supervisión y revisión

Una vez que se incorpora una medida de control al proceso, debe efectuarse un seguimiento de su eficacia. Es necesario evaluar periódicamente la situación para detectar casos de deterioro paulatino (p. ej., la reducción de la eficacia de sistemas de ventilación) y los cambios de las prácticas laborales.

En el caso de trabajadores que probablemente se vean expuestos a ciertos agentes biológicos, los empresarios tendrán que mantener registros al respecto en los que se incluirá información acerca de la exposición y del control sanitario. Tendrá que facilitarse a los trabajadores acceso a sus datos personales. Esta normativa deberá transferirse a la legislación nacional.

Realice un seguimiento periódico de la exposición y los problemas de salud, y proceda a su reevaluación, especialmente si se modifican los métodos de trabajo. En el caso de síntomas respiratorios que puedan estar relacionados con el trabajo, deberán efectuarse reconocimientos médicos. Registre los resultados. Toda enfermedad cutánea de la que se sospeche su relación con la actividad laboral deberá comunicarse de inmediato, y dará lugar a la realización de una exploración médica. Es posible que compañeros de trabajo que realizan una misma tarea presenten problemas de piel similares.

Formación

La formación de trabajadores en función de la evaluación de riesgos para la adopción de prácticas de trabajo seguras constituye una parte importante de la gestión de riesgos. Los trabajadores formados no sólo son capaces de trabajar con mayor eficacia, sino también con mayor seguridad y menor riesgo para su salud. El riesgo planteado por una sustancia viene determinado por dos factores: sus características y el grado de exposición. Tras recibir formación, los trabajadores deben tomar conciencia de cuál es el riesgo de exposición y de qué necesitan para controlar ésta.

Información a los trabajadores

Los trabajadores deben ser informados de los riesgos que afrontan y de las medidas preventivas aplicadas para controlar tales riesgos. Han de saber cómo trabajar en condiciones de seguridad y cómo utilizar los equipos de protección cuando sea necesario.

Asimismo, los empresarios deben asegurarse de que los trabajadores y sus representantes reciban información y formación sobre:

  • las propiedades peligrosas de los agentes químicos manipulados;
  • el nivel, tipo y duración de la exposición y las características del trabajo en el que se manejan tales agentes;
  • las precauciones apropiadas para salvaguardarse a sí mismos y a otros miembros de la plantilla en el lugar de trabajo;
  • el efecto de los procedimientos de gestión del riesgo adoptados o por adoptar;
  • los valores pertinentes en cuanto a límites de exposición profesional y biológicos;
  • en su caso, las conclusiones que deben extraerse de las evaluaciones de vigilancia sanitaria y evaluación de la exposición que se hayan emprendido;
  • a quién deben comunicarse posibles problemas de salud;
  • el modo de examinarse la piel si se han visto expuestos a sustancias capaces de causar dermatitis u otros problemas cutáneos.

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Zoonosis

Introducción

Todos los animales de granja portan de manera natural diversas enfermedades, de las que algunas pueden afectar también a los seres humanos. Estas enfermedades reciben el nombre de zoonosis, y si usted trabaja con animales, corre el riesgo de contraerlas.

Las enfermedades transmitidas de animales a humanos pueden afectar igualmente a las personas que visitan las explotaciones ganaderas, y en especial a niños y personas de edad avanzada, que son más vulnerables a las infecciones. Entre estos trastornos figuran los que se derivan de la infección causada por los organismos Escherichia coli O157 (E coli O157) y Cryptosporidium parvum. Si usted abre su explotación ganadera al público, deberá tomar especiales precauciones para garantizar que los visitantes no contraigan zoonosis.

Las precauciones que debe tomar para reducir al mínimo el riesgo de infección debido a estas enfermedades son las mismas que con cualquier otro agente biológico peligroso:

  • tratar el riesgo en origen;
  • controlar el riesgo mediante mediante buenas prácticas ganaderas;
  • garantizar el control mediante prácticas laborales
  • emplear equipos de protección personal
  • higiene personal

Si cree que se encuentra enfermo y que ha contraído la enfermedad de un animal, debe consultar de inmediato con un médico. Infórmele de que trabaja en la agricultura o de que ha entrado en contacto con animales de granja.

Zoonosis comunes

Escherichia coli O157 (E coli O157)

E coli O157 es una bacteria que vive en el intestino de animales entre los que figura el ganado vacuno, las ovejas, los ciervos y las cabras. También la portan animales domésticos y aves salvajes. Normalmente, ser portador de la bacteria no provocará en el animal ningún daño ni enfermedad. No obstante, en seres humanos, las toxinas que produce pueden causar enfermedades que van desde una diarrea a insuficiencia renal. En algunos casos, la enfermedad puede resultar mortal.

La E coli O157 es poco común en cuanto que unos pocos microorganismos bastan para que se produzca una infección en humanos. La infección puede derivarse del contacto con excrementos de los animales, y el contacto posterior de las manos o los dedos con la boca, o de la ingestión de alimentos sin lavarse las manos previamente. Es fundamental que todo aquel que trabaje con animales o los toque se lave las manos y los brazos concienzudamente antes de comer, beber o fumar. La ropa de trabajo deberá dejarse en el lugar de trabajo para su limpieza, de modo que las familias de los trabajadores de las explotaciones agrícolas no puedan contraer la enfermedad mediante el contacto con prendas sucias.

Criptosporidiosis

Esta enfermedad, que puede provocar diarrea y dolor abdominal con síntomas similares a los de la gripe durante períodos de hasta seis semanas, especialmente entre los jóvenes y las personas de edad avanzada, es causada por un protozoo denominado Cryptosporidium parvum. Lo portan terneros, corderos, ciervos y cabras, y puede
transmitirse a humanos mediante el contacto con excrementos animales o el agua potable contaminada con éstos. Tenga en cuenta que todo su ganado bovino, ovino, ciervos y cabras portan la E coli O157 y el criptosporidio.

Leptospirosis

Existen dos formas principales de leptospirosis que pueden afectar a los que trabajan en la agricultura:

  • la enfermedad de Weil, provocada por la bacteria Leptospira icterohaemorrhagiae, y
  • la leptospirosis bovina, provocada por la bacteria Leptospira hardjo.

La enfermedad de Weil suele contraerse por el contacto con orina de ratas infectadas, o con cursos de agua contaminada con dicha orina. Probablemente, la mayoría de las ratas portan la bacteria en algún momento de su vida. La forma más común de infección en humanos se produce a través de cortes y rozaduras, especialmente en las manos. Puede provocar fiebre, dolores de cabeza, vómitos y dolor muscular, y dar lugar a ictericia, meningitis e insuficiencia renal. En casos excepcionales, puede causar la muerte.

La leptospirosis bovina suele contraerse por la salpicadura de la orina del ganado en los ojos, la nariz o la boca, por el acceso de la orina o los productos placentarios al organismo a través de la piel deteriorada o por la inhalación de pequeñas gotas de orina.

En los seres humanos, los síntomas son similares a la gripe, con cefaleas agudas y prolongadas. Sin tratamiento, tales síntomas pueden persistir durante períodos de hasta seis semanas y, en algunos casos, pueden producirse meningitis, ictericia e insuficiencia renal.

El riesgo para la salud humana es mayor en caso de infección reciente de un rebaño. Consulte con su veterinario para obtener información a este respecto. Si se produce dicho caso de infección reciente, considere la utilización de una máscara facial si es probable que reciba salpicaduras de orina en la cara o en los ojos, o emplee un respirador alimentado para reducir el riesgo de inhalación de aerosoles. Tenga en cuenta que la vacunación del ganado contra la leptospirosis no evita que los animales expelan el organismo y, posiblemente, transmitan la enfermedad a los seres humanos.

Tuberculosis bovina

La tuberculosis bovina suele ser portada por el ganado bovino, tejones y ciervos, y puede infectar a los seres humanos mediante inhalación y contacto de mano a boca. Las personas que manipulan ganado infectado se encuentran en situación de riesgo, especialmente si se contaminan con la mucosidad de las vías respiratorias (p. ej., sosteniendo la nariz del animal) y no siguen a continuación las normas básicas de buena higiene personal.


Salmonela

La bacteria salmonela puede ser portada por la mayoría de tipos de animales de granja, y puede provocar diarreas, fiebres y dolores abdominales en seres humanos. En ocasiones, el contacto con el microorganismo da lugar a enfermedades de mayor gravedad.

Aunque suele pensarse que la infección por salmonela se produce al ingerir alimentos contaminados, es frecuente que resulte del contacto con los excrementos de animales de granja. Los seres humanos pueden infectarse cuando la salmonela accede al intestino, normalmente cuando el sujeto coloca las manos contaminadas con excrementos dentro o cerca de la boca, por ejemplo, al comer, beber o fumar. El contacto entre manos constituye asimismo una importante fuente de infección.

Streptococcus suis (S suis)

S suis es una infección bacteriana portada por el ganado porcino, a menudo asintomática en el animal. Los seres humanos pueden contraerla a través de cortes y rozaduras, y posiblemente mediante inhalación, y la infección puede provocar una meningitis o la muerte. A fin de controlar el riesgo, conviene seguir los consejos contenidos en el apartado de "Precauciones", así como aplicar una buenas prácticas ganaderas para eliminar la enfermedad en los animales.

Ectima contagioso

La causa del ectima contagioso es un virus presente en ovejas y cabras (a menudo, los corderos muestran la mayoría de los síntomas), y esta enfermedad puede provocar úlceras en cara, manos y brazos si se entra en contacto con las lesiones existentes en animales o lana, vallas o setos infectados. El tratamiento no suele ser necesario, ya que las lesiones se curan en un plazo de seis a ocho semanas.

Clamidiosis ovina (aborto enzoótico de las ovejas - AEO)

La causa del AEO es el microrganismo Chlamydia psittaci, presente en ovejas y, posiblemente, cabras. En los seres humanos puede provocar aborto y enfermedades similares a la gripe. Normalmente, se transmite a personas durante la manipulación o el contacto con una placenta infectada, pero también puede contraerse mediante el contacto con prendas de trabajo manchadas que se hayan contaminado con placentas, etc.

Psitacosis (Ornitosis)

La causa de esta enfermedad también es el microrganismo Chlamydia psittaci, portado a menudo por patos y otras aves de corral (incluidos pavos), así como por pájaros enjaulados, salvajes y exóticos. En los seres humanos, un trastorno similar a la gripe puede dar lugar a una neumonía y, en casos graves, a una endocarditis (inflamación de las cámaras cardíacas), una hepatitis o la muerte. Suele transmitirse a humanos mediante la inhalación de polvo o aerosoles de excrementos, o de las secreciones nasales de las aves infectadas.

Fiebre Q

Esta enfermedad, causada por el microrganismo Coxiella burnetii presente en ganado ovino y bovino, suele provocar malestar general moderado, escalofríos y cefaleas en los seres humanos. En casos excepcionales, puede causar neumonía, daños del hígado y las válvulas cardíacas y la muerte. Se transmite mediante el contacto con animales o sus productos, al llevarse la leche cruda a la boca, por ejemplo, en la mano, o al inhalar polvo contaminado con productos del parto, orina o excrementos.

Tiña

La tiña es un hongo que puede infectar al ganado vacuno, porcino y ovino, así como a caballos y perros. En los seres humanos, provoca lesiones cutáneas inflamadas, hinchadas y con costras en manos, brazos, cabeza y cuello. La causa consiste en el acceso de esporas fúngicas a la piel a través de cortes y abrasiones. Las esporas pueden transmitirse a la piel mediante la manipulación de ganado o de objetos infectados tales como puertas, etc. contra los que los animales, y en especial el ganado, se restregan.

Controle el riesgo mediante:

  • la prevención de la enfermedad en los animales, manteniendo unos niveles elevados de limpieza en las instalaciones, y en particular en corrales, cajones de retención del ganado, etc.;
  • el tratamiento del ganado infectado con arreglo a las recomendaciones del veterinario.

Encefalopatía espongiforme bovina (EEB)/variante de la enfermedad de Creutzfeld Jacob (VECJ)

En los casos de riesgo de exposición al agente causante de la EEB como resultado de actividades laborales (p. ej., el sacrificio de reses), deberán seguirse las directrices pertinentes formuladas en cada Estado miembro. Los antecedentes y las directrices profesionales generales le ayudarán a seleccionar las medidas de control adecuadas. Entre tales medidas deberá figurar la adopción de las precauciones razonables en materia de higiene en el trabajo antes esbozadas.

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Factores biológicos no infecciosos

La publicación titulada The State of Occupational Safety and Health in the European Union - A Pilot Study (Estado de la seguridad y la salud en el trabajo en la Unión Europea: Estudio piloto) determinó que las sustancias biológicas no infecciosas constituyen un peligro para el sector de la agricultura. Entre tales sustancias figuran las siguientes:

  • endotoxinas
  • mohos, hongos, bacterias y levaduras
  • encimas, y
  • polvo orgánico.

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Otras informaciones

Tratamiento de las sustancias peligrosas en el sitio web de la Agencia

Hojas informativas

Hoja informativa 33: Introducción a las sustancias peligrosas en el trabajo
Disponible en:  [Español] [Čeština] [Dansk] [Deutsch] [Eesti] [Ellinika] [English] [Français] [Italiano] [Latviešu] [Lietuvių] [Magyar] Malti [Nederlands] [Polski] [Português] [Slovenčina] [Slovenščina] [Suomi] [Svenska]

Hoja informativa 34: Eliminación y sustitución de sustancias peligrosas
Disponible en: [Español] [Čeština] [Dansk] [Deutsch] [Eesti] [Ellinika] [English] [Français] [Italiano] [Latviešu] [Lietuvių] [Magyar] Malti [Nederlands] [Polski] [Português] [Slovenčina] [Slovenščina] [Suomi] [Svenska]

Hoja informativa 35: La comunicación de la información relativa a las sustancias peligrosas
Disponible en: [Español] [Čeština] [Dansk] [Deutsch] [Eesti] [Ellinika] [English] [Français] [Italiano] [Latviešu] [Lietuvių] [Magyar] Malti [Nederlands] [Polski] [Português] [Slovenčina] [Slovenščina] [Suomi] [Svenska]

Hoja informativa 39: Sensibilizantes respiratorios
Disponible en: [Español] [Čeština] [Dansk] [Deutsch] [Eesti] [Ellinika] [English] [Français] [Italiano] [Latviešu] [Lietuvių] [Magyar] Malti [Nederlands] [Polski] [Português] [Slovenčina] [Slovenščina] [Suomi] [Svenska]

Hoja informativa 40: Sensibilizadores cutáneos
Disponible en: [Español] [Čeština] [Dansk] [Deutsch] [Eesti] [Ellinika] [English] [Français] [Italiano] [Latviešu] [Lietuvių] [Magyar] Malti [Nederlands] [Polski] [Português] [Slovenčina] [Slovenščina] [Suomi] [Svenska]

Hoja informativa 41: Agentes biológicos
Disponible en: [Español] [Čeština] [Dansk] [Deutsch] [Eesti] [Ellinika] [English] [Français] [Italiano] [Latviešu] [Lietuvių] [Magyar] Malti [Nederlands] [Polski] [Português] [Slovenčina] [Slovenščina] [Suomi] [Svenska]

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