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Comunicados de prensa
PARA SU PUBLICACIÓN INMEDIATA - 29/11/2018 - 01:45

El trabajo en el futuro digital — un nuevo estudio prevé los riesgos para la seguridad y la salud que se avecinan

La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA) publica en un nuevo informe las conclusiones de un importante proyecto de dos años dedicado a prever los efectos de la digitalización en la seguridad y salud en el trabajo en la UE. Los resultados finales de este proyecto "Foresight (Previsión)" ponen de relieve los avances en las tecnologías basadas en las TIC, las posibles repercusiones de esas tecnologías en la naturaleza y la organización del trabajo, y los desafíos y las oportunidades que éstas pueden suponer para la seguridad y la salud en el trabajo.

El incremento de la supervisión de las personas trabajadoras, la supuesta disponibilidad absoluta 24/7, la frecuencia de los cambios de trabajo y la gestión del trabajo mediante algoritmos puede elevar los niveles de estrés de las personas trabajadoras. El aumento de los riesgos ergonómicos, causados por las interfaces persona-máquina y el crecimiento del trabajo en línea y móvil, también se considera una consecuencia probable de la ampliación de la digitalización en el lugar de trabajo.

La digitalización y la aparición de nuevas tecnologías están influyendo en la naturaleza de los trabajos y las tareas, en los distintos sectores e industrias donde trabajan las personas, e incluso en su percepción del trabajo. Las tendencias apuntan a que, en 2025, las tecnologías basadas en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) habrán cambiado los equipos, las herramientas y los sistemas empleados para organizar, gestionar y ofrecer productos, servicios y conocimientos. En el informe (Previsión de riesgos nuevos y emergentes para la seguridad y la salud en el trabajo asociados a la digitalización en 2025) se examinan los posibles efectos de la digitalización: robótica colaborativa, inteligencia artificial, el internet de las cosas, vehículos autónomos, biónica, realidad virtual y aumentada, ropa inteligente (tecnología corporal), macrodatos, impresión en 3D y 4D, y plataformas en línea.

Para ello, se plantean cuatro escenarios de vida laboral en 2025, teniendo en cuenta los contextos sociales, tecnológicos, económicos, ambientales y políticos. En estos escenarios se consideran las posibles diferencias en las actitudes de los gobiernos y el público ante los avances digitales. Asimismo, se analiza el nivel de crecimiento económico y la aplicación de nuevas tecnologías a lo largo de los próximos años. Se estudia una serie de posibles efectos de los avances de las tecnologías digitales en la seguridad y salud en el trabajo a fin de estimular un debate fundamentado sobre cómo podría darse forma al futuro de la salud y la seguridad en el trabajo en un mundo digital por medio de una planificación y una formulación de políticas robusta. En los distintos escenarios (Evolución, Transformación, Explotación y Fragmentación), se integra información especializada reunida a través de exámenes bibliográficos, entrevistas telefónicas, encuestas web y talleres.

Por ejemplo, el escenario de Evolución supone que el ritmo del crecimiento económico y la aplicación de nuevas tecnologías será lento y que los gobiernos prestarán un alto nivel de atención a los derechos de las personas trabajadoras, el bienestar social, la salud y la educación. En este escenario, quizás se disponga de más información que en los demás casos sobre los riesgos para la salud y la seguridad en el trabajo y sobre su prevención, ya que las nuevas tecnologías no se adoptan con celeridad. Sin embargo, es posible que algunas de estas tecnologías no reciban el mantenimiento adecuado, debido a las limitaciones financieras de las empresas.

Los retos y las oportunidades para la salud y la seguridad en el trabajo que afectan a cada escenario se examinan de forma individual, pero también se detectan problemas comunes a los cuatro escenarios. Se prevén algunos resultados positivos como, por ejemplo, la reducción de las probabilidades de que las personas trabajen en entornos tradicionalmente peligrosos gracias a la robótica y la automatización.

Sin embargo, es presumible que algunos factores psicosociales y organizativos adquieran una mayor importancia a medida que el trabajo digitalizado va impulsando cambios, como el incremento de la supervisión de las personas trabajadoras, la supuesta disponibilidad absoluta 24/7, el aumento de la frecuencia de los cambios de trabajo, y la gestión de trabajo y las personas trabajadoras mediante algoritmos. Todo ello puede elevar los niveles de estrés de las personas trabajadoras. El aumento de los riesgos ergonómicos, causados por las interfaces persona-máquina y el crecimiento del trabajo en línea y móvil, y el incremento de los riesgos para la ciberseguridad también se consideran consecuencias probables de la ampliación de la digitalización en el lugar de trabajo.

Las tecnologías digitales también dan lugar a nuevas situaciones laborales: se observa un creciente número de personas trabajadoras consideradas (de manera acertada o incorrecta) autónomas, que podrían quedar excluidas de la normativa vigente relativa a la salud y la seguridad en el trabajo, lo cual pone en tela de juicio los mecanismos existentes para gestionar y regular la prevención de riesgos laborales.

Para abordar los desafíos previstos, se proponen posibles estrategias dirigidas a preservar la salud y la seguridad en el trabajo, como la realización de evaluaciones avanzadas de los riesgos de los lugares de trabajo, aprovechando las oportunidades sin precedentes que ofrecen las tecnologías digitales (ropa inteligente y macrodatos), aunque sin olvidar los nuevos desafíos que éstas introducen. Además, se propone aplicar un enfoque proactivo y centrado en la persona trabajadora en la planificación y la ejecución de estrategias de digitalización, además de crear un marco para aclarar las obligaciones y responsabilidades en materia de salud y seguridad en el trabajo que surgen con los nuevos sistemas y las nuevas formas de trabajar.

Esta investigación tiene por objetivo informar a los responsables políticos, los gobiernos, los sindicatos y los empleadores de la UE acerca de cómo podría afectar a largo plazo la digitalización a la seguridad y la salud de las personas trabajadores en la UE, así como respaldar el desarrollo de investigaciones, políticas y estrategias adecuadas en relación con la prevención de riesgos laborales. Además, defiende la adopción de un enfoque preventivo e integral con respecto a la salud y la seguridad en el trabajo, a fin de reducir al mínimo los efectos negativos de los desafíos emergentes para las personas trabajadoras, las empresas, la economía y la sociedad.

Enlaces:

Notas al editor: 
1.

La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA) tiene como misión contribuir a que los centros de trabajo europeos sean más seguros, saludables y productivos. La Agencia investiga, desarrolla y divulga información fiable, equilibrada e imparcial sobre salud y seguridad, y organiza campañas paneuropeas para promover la sensibilización en este ámbito. Creada por la Unión Europea en 1994 y con sede en Bilbao, la Agencia reúne a representantes de la Comisión Europea, de los gobiernos de los Estados miembros, de las organizaciones de empresarios y trabajadores, así como a expertos destacados de cada uno de los Estados miembros de la UE y de terceros países.

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http://osha.europa.eu

2.

La Comisión Europea considera una prioridad esencial alcanzar un Mercado Único Digital Europeo conectado que elimine los obstáculos reglamentarios entre las naciones, mejore las infraestructuras digitales y potencie las competencias digitales. En apoyo a este objetivo y en sintonía con el Marco Estratégico de la UE en materia de Salud y Seguridad 2014-2020, la UE-OSHA emprendió este proyecto prospectivo (Foresight) en respuesta a la invitación a «anticipar los posibles efectos negativos de las nuevas tecnologías y los cambios en la organización del trabajo sobre la «seguridad y la salud» de los trabajadores. También respalda los principios del pilar europeo de derechos sociales, que constituye el marco político de actuación, a un mayor nivel, en el ámbito de la protección social y de los derechos básicos e incluye el derecho a unas condiciones de trabajo justas.